Saltar al contenido

Liderazgo femenino · 7 min de lectura

¿Por qué elegimos desde nuestras heridas (y cómo parar de hacerlo)?

Cada vez que repites un patrón que no quieres, hay una razón. No es debilidad — es inconsciente. Y se puede cambiar.

Por Mónica Grizales

¿Por qué elegimos desde nuestras heridas (y cómo parar de hacerlo)?

¿Alguna vez te has encontrado repitiendo algo que juraste que nunca harías?

Elegir al mismo tipo de persona aunque con diferente cara. Quedarte en situaciones que te hacen daño más tiempo del necesario. Sabotearte justo cuando algo bueno empieza a tomar forma. Exigirte sin parar, pero nunca sentirte suficiente.

Si alguna de estas te suena familiar, no es que seas débil. No es que no hayas aprendido. Es que no estás eligiendo desde tu consciencia. Estás eligiendo desde tus heridas.


El piloto automático

Nosotros los seres humanos funcionamos, la mayor parte del tiempo, en piloto automático. El 95% de nuestras decisiones vienen del inconsciente — de patrones aprendidos en la infancia, de lo que normalizamos, de lo que vimos en nuestro sistema familiar.

El pez no sabe que está en el agua hasta que lo sacan. Igual nos pasa a nosotras. Crecemos dentro de un sistema, normalizamos lo que vemos, y cuando llegamos a adultas seguimos actuando desde esas reglas sin cuestionarlas.

Eso no es un defecto. Es cómo funciona el ser humano. El problema es cuando esos patrones nos hacen daño y no tenemos las herramientas para verlos.


Las heridas que no vemos

¿Qué tipo de heridas son esas? Las más comunes que veo en mujeres son:

La herida de abandono: "Mejor no me ilusiono mucho, porque al final siempre se van." Se manifiesta en relaciones donde te vas primero antes de que te dejen, o en una dificultad para recibir amor sin esperar que se acabe.

La herida de traición: "No puedo confiar en nadie." Se manifiesta en la dificultad de delegar, en el control, en estar siempre alerta.

La herida de rechazo: "No soy suficiente." Se manifiesta en la sobre-exigencia, en el perfeccionismo, en la dificultad de mostrarte vulnerable.

La herida de injusticia: "Nadie me valora." Se manifiesta en la queja constante y en la sensación de que das mucho más de lo que recibes.

Reconocerse en alguna de estas no es una condena. Es un punto de partida.


La queja como sustituto de la acción

Hay algo que me gusta decir en los entrenamientos y que siempre genera reacción: la queja sustituye la acción.

Nos quejamos para no accionar. Porque accionar implica responsabilizarnos. Implica tomar una decisión. Implica arriesgarnos a que algo cambie.

Y el cambio, aunque lo deseemos, también nos asusta. Porque cambiar significa dejar de ser quien conocemos que somos.

Si llevas años quejándote de lo mismo — la misma pareja, el mismo patrón, la misma sensación de no avanzar — la pregunta que vale hacerse no es "¿por qué me pasa esto?" sino "¿qué estoy ganando al quedarme aquí?"

No lo pregunto desde el juicio. Lo pregunto desde la curiosidad. Siempre hay algo que el patrón nos está dando: seguridad, familiaridad, pertenencia, la sensación de tener razón.


¿Cómo se cambia esto?

No se cambia leyendo. No se cambia entendiéndolo intelectualmente. He visto mujeres que se saben de memoria la teoría del apego, conocen todos los bloqueos, pueden explicarlos mejor que nadie — y siguen repitiendo el mismo patrón.

Se cambia con un proceso. Con herramientas que te lleven al origen, no solo a la superficie. Con acompañamiento que te permita verte desde afuera y reorganizar lo que está en desorden adentro.

Esto es lo que trabajamos en Reconociendo mi Poder: ir al origen de los patrones que hoy están dirigiendo tu vida, y empezar a elegir desde un lugar distinto.

No es magia. No pasa de un día para el otro. Pero el primer paso — el más difícil y el más importante — es decidir que quieres verlo.


Una pregunta para cerrar

¿Hay algún patrón en tu vida que llevas tiempo queriendo cambiar pero que se repite una y otra vez?

Si la respuesta es sí, esa es la señal. No de que algo está mal contigo — sino de que hay algo que todavía no has podido ver. Y cuando lo veas, algo va a cambiar.

Mónica Grizales — Coach Ontológica Certificada, especializada en sanación emocional y liderazgo femenino.

Únete a la comunidad

Recursos, reflexiones y herramientas para mujeres que eligen vivir desde su poder.

Unirme a la comunidad
← Ver todos los artículos
¿Hablamos?